Categoría: Emprendimientos

Diseñador y Pintor

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Tian Firpo

Charly García, delante de él, el artista y músico Tian Firpo.

Firpo nació en Buenos Aires en 1978, estudió diseño gráfico en la UBA y sus inquietudes por lo creativo lo llevaron a realizar exhibiciones en galerías porteñas, vender sus obras de arte a coleccionistas locales y extranjeros y dar recitales con su antigua banda de rock, pero sin dudas su proyecto de mayor popularidad surgió “de casualidad” y tiene que ver con ser “un vecino del barrio de Palermo”.

“El proyecto nació al azar. No había un plan inicial. Soy vecino del barrio desde hace diez años y todos los días compraba en el almacén de al lado de mi casa, sobre Honduras y Coronel Díaz, y nos quedábamos conversando con Aníbal (el dueño del comercio) las típicas charlas de vecinos. Y él siempre se quejaba de que pintaban garabatos o cosas feas en la persiana del local y le dije ‘Si me conseguís la pintura, yo te la pinto’”, recuerda Firpo en diálogo con Télam sobre la génesis de este circuito de arte urbano que hoy cuenta con nueve retratos.

«Pasaron unos meses y a la gente le gustaba, se sacaba fotos, las subían a Instagram. Y ahí vinieron de la farmacia de enfrente y me pidieron también un retrato para su persiana, donde ahora está Luis Alberto Spinetta. Los de la farmacia no sabían quién era, así que hubo que insistir un poco, pero al final aceptaron. Les gustó tanto que me pidieron a Gustavo Cerati para la persiana del costado del local. Ahí comenzó el efecto contagio”.

El arista revela que cada vez le ofrecen más y más persianas donde estampar sus obras, algunos pedidos incluso que llegan desde otros barrios y provincias -como Quilmes o Rosario- pero que por ahora le interesa extender el proyecto en la cuadra de su barrio. «Y después sí, expandir», indica.

En esa gran galería virtual que representa hoy Instagram, Firpo difunde sus murales, recibe elogios y también le llegan encargos de obras -de coleccionistas de Argentina, pero también de Suiza, Francia o Estados Unidos- como sus retratos digitales de Lionel Messi cuyas facciones se componen con la letra del Himno Nacional, o la cara de Diego Maradona torneada con las estrofas del hit «La mano de Dios«, de Rodrigo

Cerveza 2.0

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hamburguesa

Club de la Birra se convirtió en un clásico porteño, atrayendo a jóvenes, familias y hasta mascotas, que agradecen su política pet friendly

Allá por 2015, cuando el boom de la cerveza artesanal aún se estaba gestando, Iván Edelstein (29), Lisandro de la Torre (31) y Gastón Morgan (31) crearon una fanpage en Facebook para compartir novedades e información sobre ese nicho, y la llamaron » Club de la Birra «. Al cabo de unos meses, la comunidad virtual alcanzó los 30 mil seguidores, a la vez que el interés por la industria crecía con más fuerza. No sabían que ese pequeño logro marcaría el inicio de una sociedad comercial que en pocos años transformaría la escena gastronómica de Buenos Aires

Motivados por el alcance y entusiasmo que su página generaba, los amigos se animaron a incursionar en el negocio de venta a domicilio a través de una tienda online : «Vendíamos botellas y latas bajo el formato suscripción. Durante esa época conocimos muchísimos cerveceros que querían dar a conocer sus productos; fuimos a sus fábricas y nos enamoramos del mundo artesanal», relata Iván.

 

Aplicamos tecnología a las diferentes áreas del negocio. Utilizamos softwares y artefactos para fidelizar clientes, agilizar procesos y recopilar métricas que nos ayudan a entender mejor el negocio, explica, Iván.

Luego de un tiempo, el sueño por abrir un local fue más palpable. Confiaron de nuevo en sus seguidores y, tras una encuesta en las redes, en 2017 alquilaron un espacio en Caballito. «Estábamos sentados en el local pelado, sin trabajo, sin arquitecto, sin diseño, sin capital de inversión, sin nada», recuerda Lisandro. Pero, gracias a la confianza de familiares y amigos que invirtieron en el proyecto, Club de la Birra pasó de ser un espacio virtual a un negocio físico con un futuro prometedor. «Estábamos seguros de que queríamos vivir de esto y no hacerlo por diversión. Ese compromiso nos llevó siempre a mejorar cada día», agrega Gastón.

Primas Emprendedoras

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Foto del articulo Primas emprendedoras

Con presencia en varios locales de decoración y showrooms, los "Terrales" se presentan en distintos tamaños y formas

Florencia y Mercedes Goyheneix son primas y fundadoras de Terral , una marca deco de mapas de madera que desde 2015 promueve un mensaje ecológico sobre sustentabilidad , protección de los océanos y cuidado de la fauna autóctona. Te contamos su historia.

Fue una cuestión azarosa la que guió la conversación de Flor y Mechi hacia una idea que explotaría por brillante y original: emprender como socias de Terral , una marca de mapas que desde hace cinco años se posiciona como objeto deco predilecto de los amantes de los viajes. Flor es diseñadora gráfica y Mechi, licenciada en Musicoterapia, y ambas se habían encontrado en el estudio de Flor para crear un logo que representara el trabajo en alfarería que Mechi hacía por entonces. Antes de despedirse, y casi al pasar, Mechi le comentó que tenía ganas de diseñar un mapa para marcar sus viajes, porque no lograba encontrar el adecuado. Flor, otra viajera inquieta, se entusiasmó con la idea, y en ese intercambio cayeron en la cuenta que juntas podían crear un mapa que reuniera todas las cualidades que buscaban: diseño, calidad y sentido .

Así nació Terral, cuyo nombre refiere un tipo de viento que va desde la tierra hacia el mar. Todo el proceso productivo está influido por la naturaleza: los materiales como la madera de reforestación, el papel y el corcho; el diseño artesanal, la paleta cromática y el packaging ecológico . Además, el concepto de la marca está ligado a «transmitir mayor conciencia y cuidado de la Tierra, la necesidad de cambios sustentables y la apreciación por la belleza única de la naturaleza», pilares que ambas socias consideran fundamentales en su compromiso por generar objetos que estén acompañados de una pregunta, un cambio, una visión.

«La organización ayuda a que no haya fuga de energía», aseguran.

Durante los primeros años las noches fueron muy largas – las dos tenían trabajos full time -, sus casas se convirtieron en talleres y cualquier tiempo libre, incluso juntadas con amigas, lo dedicaban a pintar. Los mapas no tardaron en volar de sus manos y se dieron cuenta que había que pulir el negocio: comenzaron a protocolizar los procesos, reconocer errores para no repetirlos y dedicarle al emprendimiento tiempo y espacios específicos, estableciendo un horario laboral fijo y abriendo un showroom de forma regular. Aprendieron a tercerizar tareas físicas para trabajar en la estrategia de la marca y a repartir tareas según las fortalezas naturales de cada una.